Cuidar regularmente tus zapatos no sólo te ayudará a lucirlos mejor, sino que también optimizará su vida útil.
Pero, ¿cuál es el ritmo adecuado para esta rutina de cuidado, que debería ser rápida y sencilla?
Hoy en el blog, hemos decidido centrarnos en este aspecto práctico respondiendo a la pregunta: ¿cuándo hay que cuidar los zapatos?
Cuándo cuidar los zapatos: el momento adecuado
Para que tus zapatos sigan como nuevos durante años, es importante cuidarlos regularmente con productos eficaces para el cuidado del calzado.
Pero, ¿cuándo es el momento de actuar?
Naturalmente, si hay signos visibles de desgaste, por ejemplo si los zapatos han perdido su brillo, es esencial intervenir limpiándolos y aplicando un producto de cuidado adecuado.
La frecuencia correcta de los cuidados depende también del tipo de zapato y de su uso.
Por ejemplo, los zapatos que se usan a diario y el calzado deportivo deben limpiarse con mucha regularidad para eliminar las manchas y la transpiración.
También es importante actuar en determinadas condiciones meteorológicas.
Después de un día de lluvia o nieve, es esencial cuidar los zapatos para evitar que se deformen o estropeen.
Cuándo cuidar los zapatos según su material
Un par de zapatos puede ser de materiales muy diversos. En función de sus características específicas, la frecuencia de mantenimiento puede variar.
- En general, los zapatos de cuero son resistentes. No obstante, para preservar la belleza de este noble material y evitar cualquier riesgo de resecamiento, es aconsejable cuidarlos cada quince días o cuando empiecen a aparecer signos de desgaste.
- Los zapatos de ante y nobuk son más delicados y deben tratarse con un cepillo especial y sprays protectores adecuados a su suave textura. ¿Cuándo debo cuidar los zapatos de ante? Es aconsejable tratarlos una vez al mes, o en cuanto hayan estado en contacto con el agua. También debe intervenir cuando el color parezca haber perdido su brillo.
- A menudo fabricados con materiales sintéticos, los zapatos deportivos y las zapatillas de deporte deben cuidarse semanalmente, pero también después de un uso intensivo (como después de una sesión en el gimnasio). Así se mantienen frescas, sanas y cómodas de llevar.
- Las zapatillas de lona son fáciles de lavar, y a menudo incluso se pueden meter en la lavadora. Aprovecha esta practicidad para lavarlas regularmente o en cuanto aparezca una mancha en el tejido.
- Por último, los zapatos blancos o de colores vivos necesitan cuidados aún más regulares para mantener su color impecable.
Y, por supuesto, para que estas rutinas de cuidado de la piel sean lo más sencillas posible, utilizamos productos adecuados, de alto rendimiento y fáciles de aplicar.
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